Lunes, Diciembre 6, 2021
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EN 5 PREGUNTAS CONOCE A: Glenda Rosero y el Colectivo dos guaguas

Colectivo dos guaguas

Glenda Rosero, es una artista multidisciplinar y madre guayaquileña, que vive hace aproximadamente 15 años en Quito, debido a su interés por estudiar música y arte (ya que Guayaquil en ese entonces no le ofrecía estudios superiores en esos campos). Rosero, es fundadora del colectivo dos guaguas en donde viene trabajando imágenes que inspiran a desmontar las formas adultocentristas que normalmente utilizamos para relacionarnos con los más pequeños (as), y a su vez cuestionar lo que se presume alrededor de la maternidad. Glenda, recoge hábilmente a través de la ilustración, situaciones cotidianas y ocurrentes que nos permiten a través de su hija e hijo, apreciar las formas en que lxs niñxs procesan la información y la expresan sin filtros.    

GS: 1.- Cuéntanos un poco sobre este proyecto, ¿Qué lo motiva?

GR: El Colectivo nace en el 2015, y surge a partir de mi inconformidad por conciliar lo doméstico con mi profesión. Yo, me había graduado en artes plásticas en la universidad y había estudiado música toda mi vida, pero cuando me estrené como madre, ninguna de esas condiciones se sostenían. La maternidad me anulaba y la censura no venía solamente de voces ajenas a la mía; sentía que me autocensuraba y que la maternidad justificaba el despropósito. Cuestionaba mucho el lugar en el que me hallaba (mi objetivo de vida nunca fue ser madre) y decidí reflexionar sobre aquello que me envolvía y me asfixiaba. Finalmente, si había estudiado arte, no podía poner mi vida en contra de eso, sino  integrarlo. El Colectivo se originó como una bitácora de mi sentir cotidiano en una condición que me producía conflicto. Fue ahí, que comenzaron a generarse las reflexiones. 

Perlas (2019)

  

GS: 2.- ¿Cómo sería el proceso creativo que se lleva  a cabo y de que manera interactúa cada participante en el colectivo?

GR: Al inicio, en el 2015, como el proceso nace del inconformismo, las primeras obras muestran mi ahogo. Mis hijxs eran pequeñxs y mi profesión estaba a la deriva. Día a día, y pase lo que pase, habían siempre dos elementos que no desaparecían: Sergio y Amelia, mis pequeñxs.  Aparte, siempre he sentido impulso por documentarlo todo: pensamientos, acciones, anécdotas; creo que el registro del territorio doméstico es tan valioso como el que se elabora afuera, en los discursos de lo científico. Nos han hecho creer que el saber está afuera, pero yo creo que hay conocimiento y verdad en lo experiencial e individual.  Con este impulso de registrar, comencé a estar más atenta a mi convivencia con lxs niñxs tratando de no caer en posturas de autoayuda o en querer dar consejos sobre cómo llevar bien una maternidad; lo que se sentía, se registraba. Al comienzo ellxs fueron ajenxs al registro; yo solo lxs miraba.  En un proceso de conciliación con lo materno, ingresaron y fue ahí que nacieron las Perlas que es una bitácora gráfica de crecimiento donde ilustro sus comentarios alrededor de nuestra convivencia y su comprensión del mundo.  Todo se hace de la forma más espontánea, sólo hay que estar atentos al momento y anotarlo, registrarlo.     

Perlas (2019)

GS: ¿Qué opinan lxs dos guaguas sobre este proyecto?

GR: En Perlas saben que lxs dibujo y les gusta. En ocasiones vemos las primeras ilustraciones y les gusta verse dibujados; recuerdan lo que dijeron y el momento en que lo hicieron.  Esa es la esencia del proyecto porque no nació con ínfulas de mostrarse al mundo sino como una documentación íntima: mi crecer con ellxs, mi aceptación de su presencia.  Ya han pasado 4 años desde el primer dibujo y me emociona verlos crecer en trazos.  Mi hijo mayor ya tiene 11 años y está llegando una etapa de censura donde me advierte qué debo poner sobre él  y qué no, y al ser esto una bitácora de convivencia pues debo respetar sus observaciones.  Sé que llegará un momento en que él decida salir y también tendré que respetarlo. Eso es la convivencia dibujada.

Perlas (2019)

GS: ¿Cómo ha sido la experiencia de unir y desbaratar las nociones de crianza, junto al inherente crecimiento personal y la idea social y política establecida en la maternidad?

La luchona

GR: El proceso ha sido muy íntimo sin embargo, lo he mostrado.  En ese exponer desde redes o en espacios oficiales, me he encontrado con muchas mujeres que se sienten afines a los cuestionamientos.  Esto de unir y desbaratar, de hablar sobre lo conflictiva y paradójica que resulta la maternidad, es un tema que recién se está comenzando a conversar.  Antes era un tabú total: no había justificación para la queja ni para el cansancio.  Las ideas tradicionales sobre maternidad basadas en una construcción patriarcal anulan la individualidad, los matices de lo materno. Esto va más allá de criar bien a lxs hijxs (que a veces parece la única discusión válida); esto va de la mano con la validación de las labores domésticas, con la comprensión de la vulnerabilidad económica y psicológica de quien(es) cría(n), del reconocimiento de las familias diversas.  Siempre que puedo me atrevo a decir que maternar es político porque está en nuestras manos hablarlo entre nosotrxs y criar niñxs que no repliquen los cánones tradicionales.

GS: Finalmente y para contextualizar la época ¿Ha habido algún cambio o información extra que hayas podido recabar en el periodo de cuarentena junto al colectivo?

GR: El período de la cuarentena ha sido, aparte de duro, una confirmación de lo importante que resulta el territorio de lo íntimo.  Nos hemos volcado a cuidar, a cocinar, a protegernos de un enemigo invisible reivindicando lo afectivo.  Este tiempo de confinamiento ha diluido, para muchos, las fronteras entre lo doméstico y lo productivo, y lograr balancear ambos espacios ha sido un desafío. Para mí eso es oro porque es entender que no somos varixs sino unx solx.  Estamos sumergidos en un sistema que nos pide ser altamente profesionales en determinados horarios, dejando de lado las preocupaciones de lo íntimo (los hijxs, los cuidados, el hogar) y ahora cumplimos con todo al mismo tiempo.  Ya no somos los profesionales de 8:00 a 16:00 y padres o madres solo al llegar a casa (poniendo solo dos ejemplos porque es claro que hay muchas variantes más); ahora somos unx solx persona y es algo que debería discutirse desde los territorios de la producción.  Tengo en mente varios proyectos sobre estas reflexiones y claro, en las Perlas he dibujado el territorio diluido.

Perlas (2020)

https://www.colectivodosguaguas.com/

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Gabriela Serrano Soto
Guayaquil (1986), Licenciada en Artes Visuales, diseñadora gráfica, dibujante, feminista y antipartidista.

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