¿Libertad de prensa AMENAZADA?

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    DISCULPEN LA INCREDULIDAD
    DISCULPEN LA INCREDULIDAD
    ¿Libertad de prensa AMENAZADA?
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    Introducción

    A lo largo de la historia, hemos visto ejemplos alarmantes de censura. Turquía, bajo el mandato de Erdoğan, el Gobierno ha cerrado medios de comunicación y ha arrestado a periodistas, usando tácticas para suprimir voces disidentes. En Hungría, Viktor Orbán ha consolidado un monopolio informativo, podría decirse, implementando leyes restrictivas que controlan los medios y limitan la crítica pública. En Rusia, Vladimir Putin ha restringido severamente la prensa independiente usando amenazas legales y violencia para controlar la narrativa. En este contexto, y algunos podrán decir, me pareció un poco exagerado los ejemplos para poder reflejar un poco lo que pasa en Ecuador, eso es algo que se lo dejo a su subjetividad. Simplemente expongo unos casos y eso retroalimento con algo un poco más local, más nuestro. En este contexto vamos a analizar el caso reciente de Ecuador con la cancelación del programa “Los Irreverentes” en ““RTU””. Este programa es muy conocido o solía ser muy conocido por su contenido crítico hacia el Gobierno. La razón oficial que se dio o que es dada por “RTU” fue razones empresariales y esto lo entrecomillo. Pero “FUNDAMEDIOS” alega que el Gobierno ejerció presiones para silenciar el programa. Diana Jácome, parte del gabinete del Presidente Daniel Noboa, reaccionó fuertemente a las críticas en redes sociales calificando de infundadas las acusaciones que empezaron a generarse alrededor de esta polémica. Sin embargo, Sol Borja y otros periodistas del programa, entre esos, alguien con quien vamos a hablar hoy, y también José Luis Cañizares, quienes integraban este programa, han descrito una relación tensa con el Gobierno señalando que el contenido cuestionador podría haber influido en la decisión de cancelar el programa. De allí, las respuestas por parte del “ARCOTEL” y la Secretaría de Comunicación han sido bastante vagas, lo que refuerza posiblemente alguna sospecha que pudiera dirigirse a censura.

    Presentación entrevistado:

    Para desarrollar un poco más este tema conversé con Fabricio Vela Vinces. Él es periodista con más de 30 años de carrera, Director del noticiero “A Primera Hora” en “Radio Armónica FM”, cofundador del portal digital “Primera Plana”, conductor de noticias en Canal “RTU”, pero además es uno de los periodistas, como ya dije antes, que integraba el panel de “Los Irreverentes” medio que fue cancelado por disposición de Gobierno central.

    Transcripción

    Pamela León Andriuoli: Todos o bueno una gran mayoría ha visto lo que ha pasado con “Los Irreverentes”, un programa que también se transmitía por “RTU” y creo que es necesario hacer un símil de esta situación de contexto con otros momentos represivos con la prensa que en este momento pudieran resultar bastante cercanos pero tal vez a nivel de formato de Gobierno bastante lejanos. Y no sé si estoy siendo muy directa, ¿es posible que podamos hacer una comparación con la forma en la que en la época correísta se amordazaba de alguna manera a la prensa con lo que ha sucedido ahora con “Los Irreverentes” en esta época noboísta?

    Fabricio Vela Vinces: Para mí parece que el resultado es el mismo, las formas pueden tener sus matices, pero el resultado es el mismo. Presiones, yo no puedo citar de dónde o cuál es el nombre de la persona o de las personas que ejercieron presiones, pero evidentemente hubo presiones sobre el medio de comunicación, que es un canal pequeño. “RTU” es un canal de UHF, un canal regional, que tiene una fuerza, digamos, más en el centro del país. No obstante, tiene presencia en cableo peradoras. Nuestra fuerza más ha Estado en la parte digital. Ahí estaba el grueso de nuestra audiencia. “RTU” es un canal que no tiene el músculo económico financiero de otros grandes canales nacionales. Entonces, tú le empiezas a presionar por el lado de la pauta y le vas a afectar al canal. La semana en donde de alguna manera se dispuso que el programa no salga más al aire, hubo también información de algún tipo de presión sobre las frecuencias por parte de “ARCOTEL”, en fin. Yo como te digo, conozco porque nos lo dijeron, nos lo explicaron, qué fue lo que pasó, pero no sé quién es el autor de esta decisión. Ahora, evidentemente las comparaciones pueden ser odiosas, pero terminan siendo necesarias para leer lo que está pasando este tipo de situaciones se han vivido en varias etapas en el Ecuador, tal vez mucho se habla de lo que pasó unos 10 años del Gobierno del Presidente Correa en donde yo no tengo no tengo claridad, no tengo en mi cabeza, no tengo mi cabeza, no quiero pecar de impreciso no quiero decir qué ocurrió o que no ocurrió, en mi cabeza no tengo por ejemplo un detalle específico de un programa que por la presión ejercida por el Gobierno de turno al medio de comunicación, ese programa ya ha sido retirado del aire. Pero sí, por ejemplo, tenemos referencias. Lo de “TeleAmazonas” con Jorge Ortiz, acá en Quito se manejó en su momento como un secreto a voces, que “TeleAmazonas” llegó a un punto en que no resistió y tuvo que de alguna manera excluir a Jorge Ortiz de su programa de noticias que lo tenía en el canal. Ahí también, digamos, referencias sobre la situación del diario “Hoy”. El diario “Hoy” no tenía pauta estatal. No es que hubo algún tipo de presión para que el periódico cierre, pero al final del día los medios de comunicación viven, vivimos de la pauta publicitaria que es absolutamente legítima, lamentablemente incluso hasta esa discusión en el Ecuador de hoy se ha desnaturalizado, porque resulta que tienes publicidad ahora y es malo. Y al final la publicidad es lo que le al medio subsistir. Lo malo no es tener publicidad, lo malo es que esa publicidad cambie la forma de pensar del periodista de acuerdo a una conveniencia, que eso también ha ocurrido. Entonces, como te digo, no tengo en mi cabeza casos similares, pero sí evidentemente una confrontación abierta de Gobiernos anteriores. Hemos citado el tema de Rafael Correa, el juicio que presentó contra Cristian Zurita y Juan Carlos Calderón por el tema del gran hermano. La presencia de la “SUPERCOM”, la superindenecia de información y comunicación, cuyo trabajo a mí me parece que terminó por desnaturalizar la aplicación de la Ley orgánica de comunicación, que básicamente en lugar de haber sido promocionada como una Ley para promover derechos de la comunicación, terminó siendo una Ley restrictiva a la libertad de expresión, al punto de que te mandaban a rectificar opiniones. Tal vez la más emblemática fue la famosa caricatura de Bonil cuando hubo la irrupción al domicilio de Fernando Villavicencio y la Superintendencia le exigió a Bonil, le sancioné, le exigió que rectifique una caricatura que es una opinión. O sea, a ese extremo llegamos. Yo lo escuchaba mi compañero José Luis Cañizares ayer o anteayer en alguna invitación similar a la que tú me has hecho, que refería, por ejemplo, José Luis tiene un estilo muy particular, él es un joven que maneja mucho la parte digital, la parte de redes, es graciosísimo, pero al mismo tiempo es muy frontal. Entonces, claro, el José decía, yo debo reconocer que el José es un hombre progresista. El José es un hombre de más que defiende la diversidad, los derechos de los jóvenes, el medio ambiente, etcétera, y estaba radicalmente en la antípoda del pensamiento del Gobierno de Guillermo Lasso. Pero él decía, permanentemente lo cuestionaba, pero no nos había pasado esto, no me había pasado esto. Que es lo que está ocurriendo el día de hoy. Entonces sí termina siendo peligroso porque al final esa presión ha obligado a que el programa salga de un canal de televisión luego de 17 meses. Y solamente quiero cerrar con esto porque me parece que la narrativa, yo no sé realmente tampoco quiénes manejan los famosos Troll Center. Los Troll Center existen, existen y es inevitable observar el manejo de las redes y ese lenguaje con el que hablan para posicionar narrativas. Entonces luego de lo que pasó con el programa, se empezó a posicionar en un Troll Center la narrativa de que el canal había decidido cerrar el programa porque no lo veía ni la mamá, que no nos veía ni mi mamá. A mí me consta que mi mamá sí me ve. Me ve todos mis programas, me consta. Pero la narrativa era que no nos veía nadie y la narrativa era que por cuestiones comerciales el canal decidió prescindir del espacio. El espacio uno se mantuvo 17 meses al aire, o sea, año y medio. Tú no tienes un programa que no te resulta rentable año y medio al aire, con todo el costo que eso implica. Y dos, al día lunes 10 de junio, que fue la última emisión de “Los Irreverentes”, nosotros teníamos siete patrocinadores, siete, todos privados, todos privados, siete. O sea, para un programa, tener siete patrocinadores es bastante. Entonces es falso que el programa se haya cerrado por cuestiones comerciales. Aquí hubo evidentemente una presión que se ejerció fundamentalmente sobre mis dos compañeros. Creo que la presión más fue dirigida a mis dos compañeros. Y por supuesto, o sea, aquí somos tres y ya. Eso fue lo que pasó en realidad, siendo muy transparente contigo en este diálogo.

    Pamela León Andriuoli: Tú has dicho algo que llama la atención cuando mencionas, por ejemplo, cómo una institución de control, porque lo era, desnaturalizaba un instrumento legal que a la vez pretendía no limitar el ejercicio de la prensa, sino más bien legitimarlo, incluso realzarlo. Te pregunto, ¿antes existía toda esta instrumentación presente? Es decir, ¿había una Ley que se hizo en 2013, me parece? y luego se crearon otras instituciones que pudieran ser un instrumento que le dé camino a esa implementación. Ahora existe la Ley, pero te pregunto, al no existir la institución, ¿quién los cancela usted? Es decir, no hay un órgano rector o lo hay, y entonces ¿cuál es el instrumento que pueda, de alguna manera, legitimar el cierre?

    Fabricio Vela Vinces: El instrumento se llama presión, ya presión directa o camuflada. Ese es el instrumento. O sea, si tú tienes un medio de comunicación que obviamente vive de la pauta comercial y si ese medio le empiezan a retirar la pauta comercial, es una forma. Esa es una manera de presionar. Otra manera de presionar en los medios tradicionales. Los medios tradicionales son parte o digamos existen o están al aire gracias al uso del espectro radioeléctrico, tienen una frecuencia. Esa frecuencia le pertenece al Estado. Esa frecuencia tienen las radios porque han sido, han accedido a través de una concesión. La concesión es una especie de arriendo, para más o menos graficar a la audiencia. O sea, no es tu casa propia, es tu casa alquilada. En el momento que se termine el contrato, el dueño de casa, en este caso el Estado sabrá si te renueva o no te renueva el uso de ese espectro. Entonces, ese es otro instrumento para ejercer presión. Otro instrumento para ejercer presión. Por ejemplo, que el Estado empiece a presionar a patrocinadores privados de un medio de comunicación o de un programa. Y le diga, ¿sabes qué? Empresa, cadena de supermercados. Tú no puedes seguir respaldando ese medio de comunicación si no quieres que te empecemos a observar en el SRI o en algún tipo de cosas. O sea, estoy hablando de instrumentos que pueden ser utilizados por los Gobiernos para ejercer presión sobre los medios de comunicación. O sea, no tienes un organismo sancionador. Y además, no lo tienes. O sea, porque además, ese organismo, insisto, para mí ese organismo deslegitimó y desnaturalizó el concepto de la libertad de expresión. O sea, por Dios, se defendía disque la libertad de expresión con responsabilidad, pero no tienen por qué sancionarte porque algo no le gusta al poder. Y se fueron al extremo, insisto, de obligarte a rectificar caricaturas y sancionar económicamente a medios de comunicación, a periodistas o a comunicadores, cuando lo que debió haber sido es ese instrumento haber servido para hacer o generar pedagogía de libertad de expresión con responsabilidad. Digo yo, no. Pero yo veo esta presión sin un organismo sancionador, ya porque el organismo sancionador al final te sanciona por supuestos excesos en la aplicación de la norma. O sea, en este caso, si hubiese existido la “SUPERCOM”, no nos hubiese sancionado la “SUPERCOM”, porque nosotros no hicimos mal uso de la libertad de expresión. Ya es otro tipo de es otro tipo de presiones que provocó esta cancelación del programa.

    Pamela León Andriuoli: Bueno, eso es interesante porque ahí lo que surge es una figura que viene de lo intangible, pero que genera un tangible lacerante para la prensa. Y por ejemplo, en ese sentido, te pregunto Fabricio, ¿cómo debería ser este instrumento de control? Porque claramente la prensa igual, como todo, tiene que tener una regulación. Esta entidad debería, por ahí, dentro de lo que estamos hablando, no ser estatal, debería provenir de la gremialidad, ¿cómo debería ser dado que, por ejemplo, existirá, sí o sí, un sesgo en el caso de que el organismo estatal tenga que regular a la prensa cuando la prensa se vuelve incómoda para el Gobierno?

    Fabricio Vela Vinces: Yo no sé y no conozco cómo funcionará el tema en otros países, pero hablo de mi país, hablo de Ecuador, hablo de lo que está pasando con nosotros. Yo suscribo que el Estado no tiene por qué decirte qué debes decir o qué no debes decir. Para eso están las audiencias. Yo creo que la audiencia, el oyente, el televidente, el lector es el que tiene que ejercer contraloría y auditoría sobre un trabajo qué tal si en algún momento no nos sentamos a debatir la necesidad de que las audiencias de alguna manera, no sé si a través de un colectivo o a través de una agremiación, no tengo idea, no tengo idea, pero son las audiencias las que al final del día tienen que cuestionarnos, yo creo que la audiencia nos puede legitimar. Yo coincido y qué bueno que tú lo digas Pamela, pero hay colegas que señalan que la mejor Ley es la que no existe en el ámbito de las libertades. Yo no estoy de acuerdo. Yo creo que la libertad de expresión es un valor que, como toda libertad, tiene límites. O sea, para mí no hay libertades ilimitadas. La libertad de expresión tiene un límite y ese límite es la responsabilidad. Yo tengo que hacerme cargo de lo que digo. Ahora, irnos a las sanciones administrativas, a las multas, cuando hay instrumentos de carácter civil, tampoco penal. Ojo. Yo no creo que los delitos, que digamos, los errores en el uso, los excesos en el uso de la libertad de expresión tengan que ser penalizados. O sea, inclusive a nivel mundial se ha apuntado a la despenalización de los delitos de opinión. Pero sí puedes utilizar la vía civil. ¿La vía civil para qué? Si yo estoy conversando contigo y yo no puedo decir… Y ayer conversaba, permíteme hacer una digresión, conversaba con algunos colegas, con Omar Jaén, con Johan de este portal digital llamado “Outsiders” y claro yo reflexionaba sobre lo mismo. O sea, yo sería incapaz, aunque esté hablando en un medio digital que no está regulado, a mí me parece increíble que haya gente que se desdoble, pero yo no podría decirle, por ejemplo, al Presidente Noboa: Cartón. ¡Ya! O decirle al Presidente Lasso: “Pandorito”. O decirle a Rafael Correa: “El prófugo” O decirle a Lenín Moreno “El efialtes”. O sea… ¿Me explico? Yo no me atrevería a utilizar así mi libertad de expresión. Yo no lo hago, no lo hago. A mí a veces por eso me dice que soy tibio, pero no me importa, o sea, no se trata de ser tibio, yo cuido las formas. Yo creo que en este oficio te puedes ser frontal, cuidando las formas y las formas van de la mano con la responsabilidad que tú tienes que tener en el uso de esa libertad. ¿Y quién debería sancionarnos de alguna manera? La audiencia, la audiencia, de alguna manera la audiencia. Y si mañana pasado yo cojo el micrófono y digo que fulano de tal es un corrupto, es un ladrón que se robó la plata, que no sé qué. Bueno, que yo responda en lo civil, no en lo penal. Son cosas que se deberían debatir. Siento que en el Ecuador, lamentablemente no hemos profundizado el debate. Nos quedamos sobre lo bueno o lo malo de la Ley de comunicación y pare de contar, pero no hemos hablado del fondo. ¿Cuáles son los límites que tiene que tener la libertad de expresión? Yo creo que en algún momento eso hay que valorar y analizar.

    Pamela León Andriuoli: ¿Y cuáles son esos límites, por ejemplo? Porque hubo unas reacciones bastante explicitas por parte de Diana Jácome ante lo que María Sol Borja también había expresado en redes sociales, y por ejemplo, parece que los límites se sopesan de acuerdo al actor y de dónde provengan. ¿En ese sentido cómo se pondera eso?

    Fabricio Vela Vinces: A ver, el problema, y ojo, que Diana Jácome, yo con Diana Jácome tengo una relación de amistad de hace años, porque fuimos incluso compañeros en “TC televisión” cuando ella dio sus primeros pasos en el mundo de la comunicación, en el mundo de la televisión. Y yo también la he criticado. Yo la critiqué públicamente y yo le decía a la audiencia, a ver, me sinceré con la audiencia y le decía, Diana Jácome es una persona con la cual yo he tenido una relación de amistad, pero hoy está ocupando una función pública y al ocupar una función pública, el servidor público está sometido al escrutinio público. Ya entonces el rol de los periodistas es generar ese escrutinio público con responsabilidad. Yo no me voy a cansar de repetir esto que estoy señalando, con responsabilidad. O sea, yo puedo criticar y es mi deber hacerlo y es mi derecho hacerlo en el ejercicio de libertad de expresión. Uno con argumentos, dos con rigor, tres con responsabilidad. Ya y cuatro, yo tengo que asumir las consecuencias de lo que digo. Y con base en aquello, yo uso mi libertad de expresión para generar crítica periodística. Yo quiero decirte, Pamela, que llevo… Yo tengo 31 años como periodista. He sido reportero. Hoy estoy en una etapa distinta porque hago opinión. Tengo un programa donde hago opinión, es una etapa distinta, pero fui más de dos décadas reportero de calle. Y claro, yo debo tener más o menos unos 15, 16 años desde que empecé a hacer opinión en varios medios, empecé en “Radio Francisco Estéreo”, luego en “Radio Majestad”, “Radio Sonorama”, hoy “Radio Harmónica”, haciendo opinión. Y en todo este tiempo, casi 16 años, yo no tengo una sola denuncia por haberme excedido en mi libertad de expresión. No me han amenazado con enjuiciar no me han pedido una réplica por un comentario mío, no me han pedido una rectificación por un comentario mío. O sea, perdón que hablen en primera persona, pero les quiero contar mi propia experiencia, porque yo sí creo que puedes honrar la libertad de expresión con esa responsabilidad. Tú puedes ser crítico sin necesidad de ser un desbocado. Y eso me parece que lo valora mucha gente. Hay gente que por supuesto, como te digo, a mí me han dicho de todo por no ser un insultador como lo hacen otros colegas. Yo no lo voy a hacer, yo no voy a cambiar esa forma de ser. Pero yo creo que tú puedes criticar y debes criticar y las autoridades tienen que entender el escrutinio público. En el caso que tú citas esta polémica de María Sol con Diana o de Diana con María Sol, la reacción de Diana fue desproporcionada. O sea, ella no entendió la calidad de la crítica que le hizo a María Sol. Y yo creo que su respuesta fue muy cuestionable. Realmente fue muy cuestionable. Si ella quería responder, yo creo que la respuesta debe haber sido otra. Si ella quería debatir, debía fomentar un debate de mucha más altura. Y creo que ahí hay un error que cometió Diana y que de alguna manera es inevitable mencionarlo cuando hoy el programa lo tienes fuera del aire.

    Pamela León Andriuoli: ¿Cuál es el precedente que de alguna manera se establece luego de que sucede esto? ¿Por qué? Porque igual “Los Irreverentes”, entiendo, se transmitía por “RTU”, también estaba el Presidente Trumpotra, ¿cierto? ¿Será que esto de alguna forma demuestra que la única libertad de prensa posible es solo a través de medios digitales y esto es? Es decir, las plataformas tradicionales se vuelven punitivas, las digitales se vuelven un poco más de castigo.

    Fabricio Vela Vinces: O sea, te voy a contar una anécdota. Yo trabajé 12 años en “TC Televisión”. “TC Televisión” es un medio de comunicación que llevo yo en mi corazón, porque a mí me dio mucho, mucho de lo que soy como periodista, de lo poco que soy como periodista se lo debo a “TC Televisión” En esos 12 años de “TC Televisión”, 7 “TC Televisión” era privado y 5 pasó a manos del Estado luego de la incautación a los bienes de los Isaías en el año 2008. Y claro, en el tiempo de los Isaías, lo mismo pasó después en el tiempo del correísmo. Entonces había temas que no podías cubrir, personas que no podías entrevistar, había una lista de vetados, había gente a la cual no podías entrevistar y había temas que no podías abordar. Por ejemplo, en el tiempo de los Isaías no había cómo abordar los temas bancarios. Los temas bancarios se había que agujerlos con pinzas, no había cómo. Ya no había cómo darles mayor exposición a los movimientos sociales o a los indígenas porque eran el vía editorial del canal, ya, y en el tiempo del correísmo no había cómo entrevistar o darles exposición a los detractores del correísmo, así pasó, yo lo viví, no me lo contaron, yo fui testigo de eso porque yo lo viví siendo reportero. Pero claro, en el canal sostenían esto, de este tema no vamos a cubrir, no vamos a decir nada, pero va a salir en otros medios, hay la orden de que no puedes sacar nada, entonces no sacas nada pues pensaban que el resto de gente no se iba a enterar porque no lo veían desde esa televisión. ¿Por qué traigo a colación esto? Porque está claro que hoy esa, por ejemplo, sería una forma absurda de tratar de invisibilizar un tema cuando ya no solamente tienes los medios tradicionales, sino que tienes los medios digitales y al igual que tienes un montón, un montón de ofertas desde lo más serio, desde lo más responsable hasta también aquellas que se crean para colocar determinadas narrativas, que hay un montón. Yo siempre le digo a la gente, revisen cuáles son esos portales, cuáles son esas cuentas, miren ustedes qué tipo de noticias publican, la interacción que tienen, cuánto tiempo tienen al aire, porque hoy tienes un montón de cuentas que se presentan como medios de comunicación y que no sé de dónde salen, ¿no? Pero tienes un montón. Entonces, invisibilizar un tema por más que no salga de un medio tradicional, va a terminar saliendo en los medios digitales. Y es en los medios digitales en los que al día de hoy es donde se sostiene la libertad de expresión. Ahí es donde se sostiene.

    Pamela León Andriuoli: Entonces allí, digamos, ese es un espacio aún como inmaculado en donde la libertad de expresión es más dable. Entonces, digamos, estarías de acuerdo con esa hipótesis.

    Fabricio Vela Vinces: Sí, es una hipótesis válida, porque además es un espacio que no está regulado. Digamos, el propio Facebook te regula algunas cosas, el propio YouTube te regula algunas cosas, el propio X antes Twitter te regula ciertas cosas. Me refiero a los contenidos que tú publicas, pero no hay una Ley. ¿Ya? Y no hay chance de que te condicionen en la frecuencia o qué sé yo. O sea, es un espacio en el cual realmente libre completamente libre. Yo no sé si, por ejemplo, las redes sociales en algún momento la comunicación digital terminará superando la comunicación tradicional. No sé si será después de cinco, de diez, de quince, de veinte años. No sé si a esta generación, la nuestra, alcancemos a ver que lo digital va a superar a lo tradicional, pero yo creo que ese va a ser el camino al final, incluso por costos, incluso por facilidad de acceso a los medios digitales. Pero sí, es una hipótesis absolutamente válida.

    Pamela León Andriuoli: Fabricio, de todo esto que estamos conversando, yo te pregunto así como aquí podemos ser libres porque justamente somos espacio digital, como le estamos diciendo. Tal vez hubo algún evento reciente que pudiera haber influido en la decisión de cancelar “Los “Los Irreverentes””. ¿Qué tipo de contenidos se presentaban “Los “Los Irreverentes””? ¿Quiénes eran sus conductores principales? O sea, sabemos que eran ustedes pero tal vez había alguna fijación en algunos de ustedes, tal vez sospechan de alguna nota que sí, a ver.

    Fabricio Vela Vinces: A ver, primero contarte que “Los Irreverentes” ser una apuesta ambiciosa de libertad de expresión. O sea, yo alguna vez decía, ¿por qué solamente en el ámbito de los deportes tú tienes a tres o cuatro periodistas sentados opinando libremente sobre lo que piensan de la selección, lo que piensan de “Barcelona”, de “Emelec”, de “Liga de Quito”, lo que piensan de la Federación de Cuatro años de Fútbol o de la Liga Pro? Ya, y están hablando y conversando entre ellos. Y a veces coincidiendo y a veces polemizando Claro, y yo decía, ¿por qué no hacer lo mismo en la política? ¿Por qué no tener un programa en donde un grupo de periodistas comente como pasan los deportes? Terminó siendo una apuesta, el canal apostó a aquello. Siempre se hace una apuesta riesgosa porque vas a comentar algo que no le va a gustar a la gente. El concepto del programa era ese, el concepto del programa era comentar la visión de los periodistas sobre lo que nos ha dejado el día. Entonces, por decirte, si anoche hubiésemos tenido “Los Irreverentes” anoche, el tema central hubiese sido esta polémica por la denuncia del Gobierno de que supuestamente en la Asamblea hay un plan maquiavélico para declarar incapaz mental para gobernar al Presidente de la República. Y lo hubiésemos comentado y hubiésemos dado libremente nuestro punto de vista. Y seguramente hubiésemos considerado los tres en que era una locura pensar que de un momento a otro la Asamblea podría llevar adelante semejante desaguisado porque no es tan fácil y hubiésemos presentado la norma constitucional y hubiésemos presentado la norma legal y hubiésemos debatido y conversado. O sea, esa era la naturaleza de “Los Irreverentes”, conducido por María Sol Borja, por José Cañizares y por este servidor. Ahora, “RTU” siempre fue un canal, un medio que con nosotros fue muy abierto en nuestra libertad de expresión hasta hace unos tres meses, dos o tres meses. Y yo cito un antecedente. En la primera vuelta electoral, nosotros una sola vez entrevistamos “Los Irreverentes” a Daniel Noboa. Lo hicimos en la primera vuelta electoral cuando Daniel Noboa no figuraba como favorito. Daniel Noboa tenía dos, tres por ciento intención de voto, no figuraba como favorito. Nos visitó en el estudio. Y claro, Sol le hace una pregunta de un tema que yo no lo conocía, le hace una pregunta sobre los juicios de Daniel Noboa contra su ex esposa y las denuncias —los 46 creo que son— y las denuncias de la ex esposa del hoy Presidente entonces candidato sobre violencia de género. Esa entrevista le incomodó al entonces candidato. Nosotros tuvimos información de que le incomodó mucho que le hayan preguntado ese tema, le incomodó mucho. Y claro, el hombre a la vuelta de la esquina logra llegar a la segunda vuelta y se convierte en Presidente. Entonces nosotros estamos convencidos de que ese fue un tema por el cual hubo una suerte de observación si me permites el uso del término respecto de mi compañera Maria Sol Borja. Después hubo y esa fue la primera vez que el canal nos empezó a decir hay que bajar el tono cuando nos referimos al papel de la Lavinia Valbonesi. Aquí en el Ecuador no existe el rol de primera dama, no existe primera dama, inclusive la semana anterior yo estuve en un evento de la Lavinia Valbonesi y ella que ella lo que se ha convertido es una articuladora para determinados esfuerzos entre el Estado y el sector privado, pero que ella no maneja recursos públicos, etcétera. Entonces el programa referíamos que si ella tiene un despacho en Carondelet, si ella se moviliza en vehículos oficiales, si ella aparece en eventos oficiales, pero no tiene un rol, se debe transparentar cuál es el papel de la Lavinia Valbonesi y porque además al ser la esposa del Presidente de la República está sometida al escrutinio público. Ese comentario tampoco. Claro, de alguna u otra manera. Y ese comentario tampoco le gustó al Gobierno. Y ahí fue cuando por primera vez nos insinuaron que tenemos que bajar el tono. O sea, fue la primera vez. Y claro, nosotros argumentamos y explicamos cuál era el sentido de nuestra crítica. Pero fue ya la primera vez. Después, claro, en alguna ocasión, la Sol compartió en un chat que teníamos grupal con los directivos del canal, el reportaje este del periodista español sobre la supuesta farra del Presidente de la República en Madrid. Tema que se viralizó, pero que entiendo no se comprobó, o sea, ya nadie se acuerda del tema, pero acuérdense ustedes que esa semana fue un escándalo, aquí todo el mundo comentaba, y claro, la Sol lo compartió simplemente como información, y claro saltaron los directivos del canal que sí que ese tema no hay que tocarlo que no sé qué entonces ahí ya se encendieron las alarmas o sea ahí entendimos que efectivamente el canal había una preocupación sobre los temas que estábamos tocando y seguramente había algún tipo de señalamiento por parte del Gobierno que no nos decían de frente sino que nos decían con poquito de no sé de cuidado Un día incluso tuvimos una reunión en la que se dieron 50.000 vueltas y no nos terminaron de decir que era lo que querían decirnos. O sea, parece que no sabían cómo decirnos. Y nosotros le pedimos transparencia al canal, le dijimos a los directivos del canal, vean, este… Al final nosotros entendemos que es un canal y que es un negocio. Si es que hay algún tema, dígannos cuál es la línea editorial y nosotros al final valoraremos si nos conviene o no. Y si seguimos o no. Y si no seguimos no pasa nada. Pero no hubo, digamos, esta frontalidad hasta que finalmente pasó esto. Yo le sumaría dos artículos de opinión muy duros de Sol en “Primicias”. Sol escribe en “Primicias”. Y que fueron magistralmente escritos. Sol escribe muy bien, fueron magistralmente escritos, pero no le gustó al Gobierno. Y también hubo, digamos, videos, reels que desarrolló José Luis Cañizares, sobre todo en el contexto de la consulta popular, donde él estaba fomentando el “NO”, por ejemplo, en la pregunta del trabajo por horas. Por mencionar ejemplos, ¿no? Yo sabía, porque a mí me lo dijo un funcionario de Gobierno. Yo conversé con un funcionario de Gobierno y a mí me dijo ese funcionario de Gobierno que en la Secretaría de Comunicación a mí me tenían como un periodista de oposición. Entonces claro, yo le decía este funcionario de Gobierno con quien, al que también le he criticado, pero tengo una relación de respeto, le decía, oiga, le digo, pero los correístas también me dicen que soy que soy novoísta y que soy pautero. Y entonces este funcionario me dice, no, eso sí es cierto también, es verdad que le dicen eso. Pero en la “SECON” me tenía en una lista, en serio. Pero, pero, pero en realidad yo siento que no fue tanto contra mí, no fue tanto contra mí, sí, contra Sol y el menor media contra el José por estas consideraciones que estoy señalando. Entonces, ¿esos son los antecedentes que puedo citar?

    Pamela León Andriuoli: Fabricio, yo creo que la exposición de lo que has dicho genera un par de imaginarios un poco que pueden traer a la memoria otras cosas, un poco más institucionalizadas tal vez, y quiero cerrar con una pregunta que creo que es importante que tú la respondas “Los Irreverentes” nace justamente como esta propuesta, según lo que he entendido, de hacer frente a cosas, a cosas que podrían no necesariamente contarse desde lo formal o desde lo oficial. ¿En ese sentido va a haber más irreverencia o la irreverencia se detuvo?

    Fabricio Vela Vinces: No, no, no, te puedo asegurar, te puedo asegurar que esto va a seguir. Justo hoy nos tomamos un café los tres “Los Irreverentes”. Digamos que estamos reformulándonos, pero hay la decisión de retomar el programa. No sé si en algún medio, no sé si algún medio nos quiera o a nivel digital exclusivamente, pero lo vamos a hacer. O sea yo quiero contarte que la decisión es que el programa va a seguir. Si las cosas salen como nosotros estamos pensando, ojalá que no más allá de dos semanas. Yo creo que dentro de la primera quincena de julio estaremos nuevamente al aire, porque esa es la idea. La idea es que hay un espacio de crítica frontal pero respetuosa. Nadie nos puede decir que nosotros somos irrespetuosos, somos malcriados, somos patanes. Es un espacio de crítica respetuosa, apta, plural, porque esa es la calidad y ese es el sello que nosotros hemos tratado de presentar a la audiencia. Y decirte también, primero agradecerte por este espacio, a ti y a tu equipo, realmente es interesante poder conversar con ustedes sobre esto. Decirles que el propósito nuestro es mantener un espacio de escrutinio público desde la visión periodística, porque, y a mí me pasa, yo me he dado cuenta que mucha gente, mucha gente sigue al periodista por su opinión, aunque discrepe con esa opinión. Me explico. Yo en la mañana tengo un espacio de radio que también lo transmito digitalmente por Facebook y por YouTube. Resulta que cuando, yo tengo un monólogo, un monólogo de opinión donde analizo los temas de la coyuntura. Me tomo unos 25, a veces 30 minutos. O sea, cuando me endulzo, me voy hasta media hora hablando solito, ya. Y viendo la interacción de la gente. Y tengo una audiencia súper interesante. Termino la opinión y me voy al corte y voy a empezar con la entrevista y se va un grupo de gente. ¡Ya! Entonces, ahí te das cuenta que mucha gente te sintoniza para escuchar tu opinión, aunque tal vez te insulten. Porque no todo el mundo… Uno no es moneda de oro para que le venga todo el mundo. O sea, yo a veces veo o a veces ni leo los comentarios, porque hay unos comentarios que son insultos y digo, si no tienes la piel un poquito más gruesa y le echas algo de aceite, capaz que te afecta. Yo he llegado a un punto de mi vida en que ya no me afecta. O sea, me afecta cuando se meten con mi vida privada y con mi familia. Ahí me molesta. Pero de ahí que me digan pautero, correista, noboísta, pandoro, o lo que sea, sinceramente no me importa, no importa. Yo he aprendido a administrar esas críticas y esos insultos. Pero, por ejemplo, la gente está ahí. O sea, te insultan, no están de acuerdo, pero están escuchando. Entonces, claro, lo que me he dado cuenta es que a la gente le encanta el comentario, le encanta escuchar el comentario de los periodistas, le encanta. Entonces esa es la parte que queremos nosotros rescatar de “Los Irreverentes”. Mantener la opinión periodística que puede ser discrepante, pero la gente termina escuchando, aunque sea para criticarte. Entonces sí va a haber más “Los Irreverentes”. Esa es la idea. Esa es la apuesta. Y bueno, ya les contaré. ¿No?

    Pamela León Andriuoli: Listo Fabricio, pues muchas gracias por contarnos esto y por contarme esto y por participar de esta conversación que no lo quería abordar desde el qué pasó, qué te dijeron, después qué dijo, quería más bien usar el ejemplo para poder ejemplificar o para poder demostrar un poco cómo esta particularidad puede tener otras raíces. Muchas gracias por esta conversación.

    Fabricio Vela Vinces: A ti te agradezco muchísimo Pamela, también a tu equipo, a Benjamín y a quienes nos han escuchado y honrado con su atención en estos minutos. Un abrazo, muchas gracias.

    Conclusiones.

    Reflexionemos sobre la situación en Ecuador y su impacto en la democracia. La cancelación de programas críticos, como “Los Irreverentes”, es un eco de un problema más amplio en nuestra región. Y vamos a hablar de otros ejemplos. En Nicaragua, por ejemplo, el Gobierno de Ortega ha cerrado medios independientes y perseguido a periodistas, silenciando cualquier crítica. En Venezuela, la represión mediática ha sido severa, con numerosos medios censurados y periodistas encarcelados. Dejando a la población en una oscuridad informativa. En El Salvador, el Gobierno de Bukele ha utilizado la intimidación y el acoso para silenciar a la prensa. Esa parte así no tan bonita, no es tan internacionalizada. Mientras que en México, los periodistas enfrentan violencia extrema y asesinatos, convirtiéndose en uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. Cada uno de estos casos refleja sin lugar a dudas una herida profunda en nuestras democracias. La censura y el acoso a la prensa no solo lesionan la libertad de expresión, sino que erosionan la capacidad de los ciudadanos para cuestionar y responsabilizar a sus Gobiernos en caso de que así sea. Es vital que permanezcamos vigilantes y defendamos la libertad de prensa como un pilar fundamental de la democracia. La información veraz y crítica es la luz que disipa esa desinformación y aún peor el autoritarismo. Sin embargo, pese a todo, yo les agradezco por acompañarme en este viaje. Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad la prensa nunca será otra cosa que mala, tal como decía Camus en “Resistance, Rebellion and Death”. Ahora, es increíblemente paradójico que uno se vuelva el fiel reflejo de lo que critica. Como en “La importancia de llamarse Ernesto” de Oscar Wide. Los personajes critican la hipocresía. Los personajes critican la hipocresía. Mientras son los más hipócritas de todos.