Rosalía Arteaga: La Ex-Presidenta Feminista

    157
    DISCULPEN LA INCREDULIDAD
    DISCULPEN LA INCREDULIDAD
    Rosalía Arteaga: La Ex-Presidenta Feminista
    Loading
    /

    TRANSCRIPCION

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: En algún momento compartimos una entrevista en Vistazo, fuimos entrevistadas justamente para hablar del rol de la mujer en la política y ahora para mí es un honor poder entrevistarla.

    ROSALÍA ARTEAGA: Un gusto Pamela, a las órdenes.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Bien, Rosalía, antes de ser electa como vicepresidenta del Ecuador, usted fue ministra, subsecretaria, miembro del directorio también de la Ciespal, todos cargos de alta responsabilidad, no accedió a la presidencia del Ecuador en 97, resultando ser, creo que para muchos, una víctima del machismo en la política ecuatoriana del siglo XX o tal vez de otras cosas más. Dentro de ese ambiente machista. ¿Cómo cree usted que pudo lograr el resto de cargos que también son muy importantes?

    ROSALÍA ARTEAGA: Bueno, primero agradecer por la posibilidad de este diálogo. Luego decir que indudablemente cuando revisamos la historia de la participación de la mujer en el sector público, en el sector empresarial, hay grandes avances. Esto no podemos negarlo. Cuando yo empecé a participar en política ni siquiera se hablaba de cuotas, no se daba esa posibilidad. Y luego pues se empezó con el tema de las cuotas. Y ahora tenemos una cantidad  cuando se habla de la fórmula de participación de la mujer para la cargo de presidencia y vicepresidencia, a las repúblicas establece que el binomio tiene que ser conformado por los dos sexos y eso es interesante. Además, en funciones, en elecciones para el parlamento, en elecciones para las alcaldías, etcétera, es paritario. Entonces. En la ley tenemos, yo diría que bastantes avances y Ecuador en general ha sido un país en donde estos avances se han dado a veces más rápido que en otros. Recordemos que hace 100 años una mujer ecuatoriana fue la primera mujer votante de América Latina, la primera mujer que depositó efectivamente un voto en las urnas. Claro, fue un resquicio legal del que se valió Matilde Hidalgo porque en la Constitución de esa época se olvidaron de prohibir que la mujer votara, como era costumbre en todas las anteriores. Y claro, la primera legislación en América que considera ya el voto de la mujer como ley, la posibilidad de votar es la Uruguaya. Por eso hay a veces esa discusión entre Uruguay y Ecuador, de donde se concedió primero el voto. Se concedió como ley en Uruguay, pero la primera mujer votante es Matilde Hidalgo. Y cuando vemos ley de registro civil, por ejemplo, desde hace mucho tiempo se establece la posibilidad de que la mujer mantenga su apellido de soltera, lo que no pasa en los Estados Unidos. Nosotros vemos a la señora Clinton, pues no es ese su apellido, es el apellido de su marido. O vemos en Alemania, Ángela Merkel, que llevó, inclusive durante todo su ejercicio en el más alto cargo en Alemania, el apellido de su ex-marido, el señor Merkel. porque ya se volvió a casar. Entonces, hay avances en la legislación. Lo otro es cuán efectivos son esos avances y cómo los temas culturales han definido que nuestros países en general sean países machistas en donde a la mujer les resulta todavía difícil acceder, mantenerse en los cargos ver quién tiene más facilidad de acceso a un ascenso, temas dramáticos como la violencia doméstica o temas que tienen que ver con el embarazo precoz. Todo ello nos dice todavía hay mucho espacio para seguir avanzando en la concreción de los derechos de la mujer. Pero en general, claro que hemos avanzado, esto es real.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Y en ese sentido, ya que usted habla de la legislación, a mí se me viene a la cabeza, por ejemplo, de Rwanda, que es un país reconocido en el mundo justamente por tener más mujeres diputadas. Es posible que digamos que este pueda llegar a ser un primer puntal para poder lograr un caso como el de Rwanda en el Ecuador.

    ROSALÍA ARTEAGA: A ver, Ruanda para mí no es el mejor ejemplo ni de democracia ni de participación. A veces, inclusive países como Nicaragua, en el entorno latinoamericano, aparecen como que tienen más mujeres en la asamblea. Pero vaya a ver cuál es la calidad del voto y si realmente existe una democracia en un país como Nicaragua que está dominado por la dictadura. No es cierto. Entonces, yo más bien diría que Ecuador sí podría ser un ejemplo en el sentido de una mayor participación femenina, sobre todo si consideramos de que todavía en el mundo existen países en donde esa participación femenina es absolutamente mínima. Estuve la semana pasada en París en un evento de solidaridad con las mujeres de Irán y es tremendo porque en la legislación de Irán se establece que está dominada por los ayatolas, por ejemplo, que el testimonio de una mujer en un juicio vale mitad que de un hombre tal que está en la ley. Que la mujer hereda la mitad de lo que hereda un hombre. Es decir, si muere un señor, un papá, un padre de familia, el hijo hereda 100 y la hija 50. O sea, imagínese, aparte de que existen estos inspectores de la moral que andan vigilando que las mujeres tengan bien colocado el velo. De lo contrario, las llevan a la cárcel. Muchas mueren por esto. Entonces, o cuando hablamos en países como Somalia, hay varios países africanos. No sé si en Rwanda se practica eso. Pero en varios países africanos se practica la ablación del clítoris, es decir, le hacen esa de castración femenina para evitar que la mujer tenga placer, pero además de eso, les resulta mucho más difícil, por ejemplo, dar a luz, porque están seccionadas una parte de su cuerpo y muchas mueren, porque les hacen estas ablaciones, les hacen con gillets de afeitarse, con cuchillos infectados. Esto está pasando ahora, pasa. Entonces, si comparamos lo que pasa con el mundo occidental, con el mundo a veces del este, a veces del musulmán, etcétera, evidentemente nosotros tenemos muchas más ventajas. Tenemos la posibilidad de elegir una profesión. Claro que hay situaciones económicas que hacen que la mujer no tenga todos los accesos, como no tienen tampoco muchos hombres. A facilidades en cuanto a educación, a salud, etcétera. Pero yo diría que ya hay avances interesantes y en el Ecuador tenemos paridad. Esto no hay en todos los países. Paridad es así que en las últimas elecciones fue obligatorio en que si había un candidato a la presidencia hombre, tenía que haber una candidata a la vicepresidencia mujer. Ahora, el ejercicio es otra cosa. Lo cultural es otra cosa. Por leyes estamos bastante bien. Yo diría que bastante bien. En la práctica nos hace falta mucho todavía para escapar de estos estereotipos que ponen a la mujer como sumisa, como que tiene que seguir lo que dice el hombre, etcétera, que todavía se da. Todavía nuestra educación muchas veces es patriarcal y bueno, allí hay que seguir trabajando por supuesto. Y también modificando la mentalidad de muchas mujeres porque… Recordemos que el machismo no está sólo en la cabeza de los hombres. Vale la pena recordar que el 70 por ciento de profesores de educación básica, es decir, de escuelas y de colegios, somos mujeres y allí se siguen transmitiendo patrones de machismo. Entonces hay que buscar cómo mejoramos en la práctica, el ejercicio de las leyes y la práctica de la igualdad.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Las cuotas de participación femenina garantizan la posibilidad de que las mujeres tengan una ventana de oportunidades garantizada para su participación en la política institucional sea esta de elección popular o de designación por concurso. Hay voces que advierten en contra de esta política de estado, argumentando que las mujeres así seleccionadas son de menor capacidad que si fueran ganadoras en competencias libres entre ambos géneros. ¿Es válido este cuestionamiento?

    ROSALÍA ARTEAGA: A ver, yo me río un poco porque… ¿Y cómo enjuiciamos a los hombres mal preparados que llegan a la tarde? Por favor, pues es una pregunta. A veces es un circo y allí no es porque el género tenemos hombres… pésimos en la asamblea, mujeres pésimas en la asamblea, eso es real y no depende de esto del género. Lo que debemos aspirar los electores es a elegir mejor y por supuesto yo creo que tiene que cambiar la ley de elecciones y que sería bueno exigir más requisitos a quienes van a la asamblea legislativa. Yo por ejemplo soy partidaria de un congreso bicameral en donde haya una cámara diputados y una Cámara de Senado, es como se estila en otros países. Y para la Cámara del Senado se exigen más requisitos, porque allí en el Senado es donde debería discutirse con mayor sapiencia, con mayor conocimiento, con mayor experiencia. Por ejemplo, el tema de las leyes o el tema de elegir dignitarios como Contralor General del Estado, etcétera. Entonces sí creo que habría que pensar en una vuelta a un sistema bicameral estableciendo mayores exigencias para quienes vayan a la Cámara Alta de senadores o como quieran llamarse.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Históricamente la dependencia económica de la mujer ha sido su talón de Aquiles. Aún en la Segunda Guerra Mundial, en que la mano de obra femenina se debió sumar a la fuerza laboral de occidente, igual remuneración por igual trabajo no fue un derecho ganado. Hace poco la Asamblea Nacional aprobó una ley que garantiza la igualdad de remuneración y cualquier forma de retribución económica entre mujeres y hombres en el desempeño de un mismo trabajo. En pleno siglo XXI, ¿es necesario que este derecho evidente sea garantizado por una ley?

    ROSALÍA ARTEAGA: A ver, ahí hay dos temas, ¿no es cierto? Uno que tiene que ver con igual trabajo, igual remuneración. Esto es un principio existente en la mayor parte de países. Y por ejemplo, cuando se trata de la administración pública, es real, es decir, hay igualdad de salarios. Un ministro y una ministra de Estado ganan igual. Un señor que es director de cualquier área, en cualquier ministerio, gana igual que una directora. A veces en el sector privado se producen esas distorsiones. Y en temas como el deporte, por ejemplo, cuando usted va a averiguar cuánto gana un árbitro de fútbol, vaya a ver cuánto gana una árbitra. Digo así porque a ellas les gusta que les llamen así, aunque a mí me suena medio feo. Árbitro debería ser, ¿no? Pero en todo caso, si es hombre o es mujer, cuando es hombre gana a cifras a veces impresionantes, sobre todo si son árbitros FIFA. En cambio, las mujeres que llegan a esa calidad de árbitros de fútbol ganan poquísimo. Usted ha visto cómo las estrellas de Hollywood y también, pues… pues la gente del deporte a nivel internacional se queja. Por ejemplo, hemos visto estrellas del cine mundial que se quejan de que los hombres ganan mucho más que las mujeres. Creo que el caso está cambiando. No habrá que ver cuánto gana Penélope Cruz o cuánto gana algunas de las estrellas. Yo recuerdo haber hablado alguna vez, coincidimos en un evento en Davos, en el foro económico con una mujer, Chil, me parece que se llamaba Chilay, o algo así, que era la directora, la DT, la directora técnica de la selección de fútbol de los Estados Unidos, fútbol femenino. Y ella se quejaba y decía que el director técnico de la selección de fútbol masculino gana infinitamente más, a pesar de que la selección de fútbol de los Estados Unidos nunca ha ganado mundial, pero la selección de fútbol femenino ha ganado. Hasta que recuerdo yo dos veces un mundial y ese sin embargo gano menos. Entonces es evidente que hay que seguir trabajando para igual salario. Lo otro que quería decirle referente a su pregunta es que efectivamente la independencia económica es muy importante para las mujeres. ¿Por qué? Porque muchas veces las mujeres aceptan estar en situaciones límites al interior del hogar cuando hay maltrato físico, maltrato psicológico, maltrato intelectual hacia la mujer. Y la mujer aguanta esas situaciones porque tiene miedo de quedar desamparada, que muchas veces sus padres no la apoyan. De pronto dice la mujer me divorcio, me separo, y los padres dicen no, no, no, tienes que mantenerte con tu marido. Y la preocupación por el futuro de los hijos, etcétera, a pesar de que en general en el caso ecuatoriano la custodia de los hijos corresponde a las madres fundamentalmente, pero el tema de las pensiones es muy distorsionado. A veces los papás de una forma inicua esconden los recursos para que no tengan los hijos acceso. En fin, situaciones horribles que sobre todo se ven cuando se dan este tipo de rupturas al interior de los hogares. Entonces, sí es importante que la mujer tenga su sueldo que tenga su independencia económica. Yo cuando hablo con las chicas, muy jóvenes y todo, les digo, cuidado vayan a casarse antes de que tengan al menos un empleo, un trabajo que les pueda dar esa paridad también dentro del hogar, sabiéndose que además ahora con la situación económica de los países es indispensable que haya dos salarios, que haya dos sueldos al interior del hogar, es bueno, pero además es saludable. Una mujer debe tener su propio dinero, su independencia económica.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: En efecto, es importante el hecho de que ya esté dentro de la legislación, la participación de la mujer, pero hay que avanzar en otros pasos y en otros procesos. ¿Cuál sería el siguiente paso una vez que ya hay una legislación que nos ampara?

    ROSALÍA ARTEAGA: El siguiente paso, el tercero, el cuarto, el quinto son educación, educación, educación, educación. Esos son los pasos que hay que dar, porque la única forma en que realmente se consigue un… verdadero equilibrio, una justicia, una igualdad de acceso es a través de la educación. Esto lleva tiempo, lo que no se consigue de un día para el otro. Es indudable que en el siglo XX a veces generaciones, pero es lo único que perdura el saber que formamos a las hombres y mujeres con equidad, el saber que la educación es de buena calidad, que hay un relacionamiento directo entre educación y generación de empleo. Todo eso es valioso. Y justamente pensar en cómo las modernas tecnologías pueden también ayudarnos, si es que las manejamos de forma adecuada y si es que se hace un esfuerzo por parte de los gobiernos de que la tecnología esté accesible a las personas. Recordemos que durante la pandemia, por ejemplo, en el Ecuador, como en buena parte de América Latina, se decidió que las escuelas se cierran prácticamente un año, un absurdo. Cuando en países como España o Italia, que hubo mortandad enorme de gente, también en las calles, se vio aquí, sobre todo en Guayaquil. Sin embargo, las escuelas no estuvieron cerradas más allá de un par de meses. En cambio, aquí yo recuerdo que la gente protestaba y decía que se abran las discotecas, que se abran los que… Yo nunca vi una marcha diciendo que ya abran las escuelas, porque las escuelas son fundamentales. ¿Qué pasaba? Usted mencionó el tema de los cantones, de la ruralidad, en esas zonas, la gente… Por lo general, no tiene buena señal de internet. Por un lado, no tiene tampoco los suficientes aparatos, llámese computador, laptop, iPad, iPhone, qué sé yo, que son fundamentales y que eran fundamentales para poder seguir las clases a distancia online. Entonces, vea usted cómo los tiempos actuales el subdesarrollo y el desarrollo van a marcarse por los info ricos y los info pobres, ¿no? Quienes tienen acceso a la informática y quienes no tienen acceso a la informática. Y allí yo veo un rol importantísimo de los gobiernos locales para que apoyen que, como parte de la canasta básica, haya conectividad y haya la posibilidad de tener acceso a estos adminículos, a estos aparatos que nos permiten estar en contacto, inclusive en situaciones de riesgo como fue la pandemia, pero también en Guayaquil frecuentemente se suspenden las clases, les lo viven, ¿no? Por tema de seguridad, por la violencia y ¿qué pasa? Los chicos no van a la escuela. Los chicos privilegiados tienen computadoras que pueden conectarse y sus profesores tal vez están preparados en un sitio para dictar clases online. ¿Qué pasa con los chicos de los sectores rurales? ¿Qué pasa con los chicos de los suburbios de las zonas urbanos marginales? Entonces allí hay que hacer un esfuerzo enorme para en las posibilidades de formarse. Y como ya lo sabemos, la educación es la clave para superar situaciones de desigualdad en el caso de los géneros, pero también de inclusión.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Muchos gobiernos, principalmente latinoamericanos, sostienen que hay ciertos ministerios que no son necesarios. En algún momento mi ley, mientras estaba en campaña, decía que habían algunos ministerios que no eran necesarios, como por ejemplo el de la mujer. Es decir, necesitamos un ministerio de la mujer porque a veces se dice que esto tiende a burocratizar en lugar de a representar.

    ROSALÍA ARTEAGA: A ver, depende de la visión que tenga cada gobierno. Si quiere privilegiar el tema de las mujeres, porque saben que las mujeres tradicionalmente no han tenido acceso a una serie de bienes y de servicios, podría ser interesante como lo ha establecido el actual gobierno. Hay muchos casos en que elevar una situación a una política ministerial visibiliza y hace que se puedan encontrar más soluciones. Hay otras organizaciones, organismos en el estado ecuatoriano, como por ejemplo el llamado poder de los ciudadanos. Yo diría que por ahí hay un exceso de… de organizaciones, pero yo no creo que el Ministerio de la Mujer si se lo mantiene magro y además relacionado con el tema de derechos humanos vaya a causar un déficit presupuestario. Creo que puede manejarse de manera adecuada, se visibiiliza de mejor forma la situación y las ganas de trabajar por ese sector que tradicionalmente ha sido.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Le quiero preguntar algo que creo que la mayoría de los oyentes quisiera conocer su opinión sobre el tema. Mucho se dijo… de la forma en la que de alguna manera el actual presidente Novoa trató a nuestra vicepresidenta, Verónica Abad. Salieron muchas personas a decir que esto era una humillación, incluso hablaban de machismo, otros hablaban de que era un ajedrecismo político. Y yo sí quisiera conocer la opinión de Rosalía Arteaga, no para hacer un símil de la situación, porque hay muchas cuestiones que hacen que el hecho sea bastante diferente. Pero bajo la postura, de la mujer y su rol en la política. Cabe decir que el accionar o la decisión que tomó el gobierno actual con Verónica Abad es un acto de machismo o usted no considera eso.

    ROSALÍA ARTEAGA: A ver, primero decirle, y sí, es bueno hacer la comparación, cuando yo fui elegida vicepresidenta de la República, yo fui elegida con otra Constitución y esa Constitución decía que el vicepresidente, en esa época ni se pensaba que podía haber una mujer vicepresidenta, es decir, del Consejo Nacional de Desarrollo, es decir, a mi cargo yo tenía la planificación del Estado y por lo tanto, por ejemplo, la administración o la gestión de lo que serían los nuevos aeropuertos. Recuerdo que yo conseguí pagar el dinero para la compra de los terrenos de Puembo y de Daular allá en Guayaquil y tenía presencia y tenía delegados en la mayor parte de instituciones del Estado, la Corporación Financiera Nacional y muchísimas otras, aviación civil, una cantidad enorme y por lo tanto tenía funciones específicas. Además, la de reemplazar al presidente en caso de ausencia temporal. En el caso actual, el vicepresidente de la República o la vicepresidenta tienen que hacer lo que dice el presidente. Así son elegidos. Y bueno, hay un apego a la ley por parte del presidente. Ahora, qué hubo entre el primer y la segunda mandataria? No quiero entrar en eso. No quiero entrar en más detalles.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Se habla mucho de que este día en particular, el día de la mujer, 8 de marzo, se celebra o se conmemora. A veces resulta para algunos ofensivo decirte feliz día y te traigo un ramo de flores. Todo se conmemora, se celebra.

    ROSALÍA ARTEAGA: Lo de las flores quiero comentarles que en Rusia la época en que más flores se vende, sobre todo rojas, es para el 8 de marzo. Por el Día Internacional de las Mujeres, cuando más rosas se venden y más rosas se regalan en esa Rusia del señor Putin. Pero bueno, conmemorar o celebrar? Yo creo que las dos cosas. Se conmemora porque estamos conmemorando situaciones que se dieron a lo largo de la historia y que marcaron conquistas por parte de las mujeres en el tema de participación, de igualdad, de respeto. Entonces se conmemora. Y se celebra porque cada año pues es bueno que… que la gente tenga momentos de esparcimiento y que se diga bueno, reconocemos que eres mujer, que eres valiosa, que es importante para la sociedad. Así es que no nos enojamos, se conmemoramos y nos celebran por otro lado.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Rosalía, mucho se habla, por ejemplo, de estos feminismos frágiles o de estos feminismos estructurales. Usted mencionó a Matilde Hidalgo, es una lucha de carácter estructural, pero ¿qué tan lesivo puede ser que estos feminismos frágiles, por ejemplo, aquellos que defienden demasiado la forma y no el fondo, por ejemplo, el lenguaje inclusivo, puede afectar la lucha estructural de estas cosas? Porque, por Recordemos lo del 2019, esta canción de un violador en tu camino que dio la vuelta al mundo en varios idiomas. Muchas mujeres la cantaban en todas las latitudes y empieza a salir, digamos este actor particular que lo teníamos debajo de la mesa y siempre supo que existió, pero ya se verbalizó el patriarcado. ¿Cómo entender esto del patriarcado? ¿Es el machismo con otro nombre o es parte de ese feminismo estructural o frágil?

    ROSALÍA ARTEAGA: A ver, yo me considero feminista y creo que quienes hablan de feminazi, porque he oído el término, son ignorantes. Definitivamente ignorantes. Porque no saben lo que significó el nazismo, que tiene que ver precisamente con una etapa negra de la historia, en donde se hablaba de una raza superior nacional-socialismo, hablaba de eso, de la raza aria, y se iba en contra de sectores como los judíos, murieron seis millones de judíos, pero murieron los gitanos, murieron una cantidad de gente, sobre todo europea, ¿no? Entonces, quien habla de feminazi quiere decir que es un ignorante. Y simplemente lo ignoraría. Por otro lado, yo sí creo que hay que seguir hablando de feminismo, porque las más jóvenes a veces olvidan las luchas de las mayores, quedan todo el trabajo que está detrás del hecho de que ellas puedan ahora estudiar en la universidad. Yo recuerdo de un profesor que tuve en la universidad cuando me matriculé en Derecho donde no había muchas mujeres ahora y muchas mujeres en derecho y muchas carreras. En esa época no había muchas. Y nos dijo, estábamos sentadas en la primera fila y nos dijo: ¿y ustedes qué hacen? Para no más de marido podían haberse quedado en la puerta de la universidad. ¿Qué tal si ahora el profesor dijera eso tendría que ser probablemente expulsado?

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Por supuesto. Eso ya no puede pasar.

    ROSALÍA ARTEAGA: Entonces, a que se dé cuenta de que todavía hay que seguir hablando, porque además en muchos países hay retrocesos en cuanto a la participación de la mujer. Países como le he mencionado el caso de Irán. Yo acabo de venir de esa solidaridad con estas mujeres en que son masacradas, pero también estamos hablando de otros hablando de otros países en donde se están reinstaurando prácticas opresivas contra las. Y tenemos que seguir denunciando. Tampoco podemos dejar de hablar de esto en el Ecuador, cuando es un país que tiene tan altas cifras de femicidio, de que se está matando a la mujer por ser mujer, cuando vemos que inclusive profesoras universitarias no pueden ir a dar clase, que dice que se tropezaron con la puerta y tienen un ojo verde que se los puso el marido. La campesina más fácilmente denuncia al marido acosador  violento, a veces en los sectores sociales más altos de la escala económica, es más difícil pensar en que hay todavía estos tipos de situaciones. Pero recuerde que se dice que de cada 10 mujeres, 7 han sufrido violencias, violencias de todo. Entonces tenemos que seguir hablando. Puede que a algunos no les gusten. Bueno, no a todos nos gusta todo. Entonces hay que ser tolerantes con lo que piensa la persona.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Rosalía, yo trabajo con algunas personas que se definen como feministas y yo decía no es que yo no soy feminista, entonces ellos me decían, si eres, ¿será que hay una crisis de representación de lo que es ser feminista? ¿De qué manera usted podría describir que una mujer es feminista?

    ROSALÍA ARTEAGA: Lo primero tiene que haber el autoconvencimiento de que uno lo es, ¿no? Pero si nosotros estamos convencidas de la igualdad de derechos de las mujeres y de los hombres, si pensamos que tiene que haber sociedades más igualitarias, más justas, somos feministas. Estamos pensando y actuando de acuerdo a lo que es esa práctica del feminismo, que no es un feminismo trans agresivo. En algunos momentos tuvo que llegarse al extremo, pero tal vez ahora no. Pero en todo caso, yo me considero una persona que sigue defendiendo los derechos de la mujer y aprovecho en esta última pregunta que usted me hace para desear un feliz día, que lo conmemoren bien y que lo celebren bien las mujeres en todo el país y en todo el mundo. Yo creo que vale la pena. Y siempre las fechas específicas de día de la naturaleza, de día de la tierra, de día de la mujer, etcétera, sirven para llamar la atención sobre cierto tipo de situaciones y nos invitan a la reflexión. Así es que reflexionemos en cómo podemos conseguir un mundo mejor con participación igualitaria de mujeres y de hombres. Muchas gracias.

    PAMELA LEÓN ANDRIUOLI: Muchas gracias Rosalía por la entrevista.

    ROSALÍA ARTEAGA: Muchas gracias.